viernes, 22 de mayo de 2009

"CARTA AL BUEN MAESTRO"


CARTA AL BUEN MAESTRO:

“Soy maestro… mi vocación y felicidad está cuando enseño, busco sin medida alguna que mis alumnos amen la Sabiduría. Toco su corazón, formo su mente y lo impulso para que él logre su transfiguración de su propia vida. Mi alumno… rostro puro, inocencia educable, actitud buena …mi alumno, mi compromiso con la verdad, mi pacto con la sociedad con Dios y mi propia Felicidad…”
Yadiarjulian 15/5/09


“El presente escrito está dedicado a todos los maestros que enseñan, a los maestros del mundo y a los de mi gran patria “México”. No me olvido de los maestros de Bachíniva Chihuahua, los de educación inicial, los de preescolar, los de la primaria, los de la secundaria y en especial a los del Bachillerato de Bachíniva. Los maestros de educación especial de Bachíniva USAER 6 y de la zona 12, una mención honorífica por su noble trabajo y su grandeza en atender a los niños con necesidades educativas especiales.”

Hoy como en todos los tiempos, el maestro – el que enseña- , es considerado como aquella persona dotada de un don especial que Dios le ha dado. Enseñar al que no sabe es una acción espiritual que toda persona debe hacer, pero fue y es el Maestro el afortunado en cumplir tal cometido.

El maestro es ante todo, un modelo de las buenas costumbres, de los buenos hábitos y de valores, que llevan al alumno a su trascendencia de su vida cotidiana. Maestro que enseña con su vida misma el sentido de la vida, de la bondad, de la justicia, de la humildad y de la verdad. Ser maestro no es una profesión, es una Vocación; es un llamado a Ser diferente, este llamado tan especial, es comparado al sacramento sacerdotal o a la vida consagrada de un pastor, quizá suene exagerado, pero yo lo veo así.

Sacerdote o pastor que baja del altar y se traslada a su salón, sacerdote o pastor que sale del templo para trasladarse a la escuela. Sacerdote o pastor que forma el alma y fortalece la mente; Sacerdote o pastor que vive su apostolado en el magisterio, entregando su vida misma a través de la enseñanza, la educación, la formación, la instrucción y la buena orientación. El maestro es: el sacerdote o el pastor transfigurado en la personalidad del auténtico Pedagogo. Es el que enseña y educa, el que corrige con amor y guía hacia la perfección. Es el que busca a toda costa la calidad de vida de sus alumnos, la felicidad y la trascendencia de sus propias vidas; homilía del conocimiento con idoneidad y ética, homilía del saber con sustentos morales. Homilía-enseñanza con el propio ejemplo de vida.

Soy maestro, y festejo junto con aquellos que también tienen la fortuna de serlo. Maestros de la verdad y de la justicia, maestros que abrazan el conocimiento y buscan con tanta ansia la Sabiduría. Soy maestro y mi compromiso está día a día con mis alumnos, con la escuela, con los padres de familia y con la sociedad. Maestros que buscan incansablemente la perfección y la felicidad de sus alumnos, a través de la pedagogía del amor, de la comprensión, del reconocimiento del dolor, de la pobreza, de la humildad, del ejemplo, del trabajo, del compañerismo, del compromiso y del profesionalismo.

A tí, Maestro, el que enseña, el pedagogo de la escuela, de tu familia y de la sociedad; a tí, el loco que ve en su mente y siente en su corazón una sociedad mejor; a tí que sientes la vida y la felicidad cuando tus alumnos encuentran el sentidos de la vida y de la verdad. A tí, mi más grato reconocimiento por ayudar en lograr el sueño que tenía el niño , el joven y el adulto… a tí mi más humilde agradecimiento.



Yadiar Julián Márquez Sánchez

1 comentario:

Israel Gómez Mendoza dijo...

Todos los oficios que signifiquen la edificación del cuerpo o del espíritu (entendido como alma y también como mente) deben tener el nivel de nobleza que has tenido a bien resaltar. La materia prima de nuestro trabajo significa la creación más perfecta de Dios: el hombre.

El profesor, sacerdote, médico psicólogo... que de verdad asuma esa responsabilidad-privilegio de trabajar con el ser humano ha adelantado por mucho su alcance espiritual y sin duda tiene ya sus primeros pasos en el cielo.

Felicidades a todos esos maestros que como Julián manifiesta, han sido de verdad portadores de Sabiduría (en el Antiguo Testamento esta palabra muchas veces significa a Dios mismo) y no solo de información. Felicito especialmente a quienes en su tiempo, dedicaron en mi propia formación humana e intelecutal.

Dios los bendiga a todos